Las bases de la pedagogía Montessori nacieron de la observación de las necesidades e intereses de los niños en la primera Casa de los Niños. 

En sus experimentaciones, la Dra. Montessori también identificó una serie de tendencias humanas, como la exploración, el orden o la comunicación, que se pueden desarrollar y potenciar si su uso se ve favorecido.

Es por ello que, el enfoque Montessori plantea un ambiente de aprendizaje y unas actividades que favorecen la manifestación de estas tendencias y su desarrollo.

En este post, les compartimos con gusto cómo se han manifestado algunos de estos aspectos en el grupo de taller (6 a 9 años) de nuestro colegio, el International Montessori School (IMS).

Actividades con los alumnos de Taller

Aunque todos los niños de la escuela tienen la oportunidad de disfrutar y aprovechar el espacio externo, el grupo de taller se ha interesado desde hace unos meses por recoger piedras que llaman su atención (algunas con fósiles de conchas, por ejemplo). Con el acompañamiento del adulto, las limpiaron y observaron con detalle.

Bandeja con fósiles recolectados por los alumnos de Taller
Fósiles recolectados por los alumnos, listos para su observación.

El interés por las piedras ha continuado porque en las primeras semanas de clases escucharon los relatos sobre la creación del universo y el planeta, así como el papel de las piedras, las plantas y los animales en la evolución de la vida.

Por otro lado, en la escuela hemos hecho un camino de piedra, para que los más pequeños tengan acceso directo a su ambiente, y los niños del grupo de taller se ofrecieron a ayudar en su construcción.

Durante este periodo, los niños también han recolectado una gran variedad de hojas, que después clasificaron de acuerdo a diferentes criterios, y han podido observar algunos animales en su hábitat natural. 

Alumna clasificando los diferentes tipos de hojas tras la recolecta
Tras la recolecta de hojas, las clasificamos y conocemos sus características.

Las guías seguimos este interés y les invitamos a participar en la preparación de una pecera. En ella, el agua se oxigena a través de una planta (un ejemplo del trabajo colaborativo en la naturaleza), para recibir a la mascota del grupo.

En el mes de diciembre, los niños manifestaron espontáneamente la capacidad de trabajo en equipo fuera del ambiente. 

Empezaron a recoger piedras para hacer una construcción, algunos las transportaban usando la carretilla, otros con las manos, pero todos las acomodaron a manera de albarrada siguiendo la forma que habían acordado.

Alumnos trabajando en equipo para hacer una construcción con piedras
Alumnos trabajando en equipo para hacer una construcción con piedras

Desde la mirada de la escuela tradicional, los niños necesitan salir a correr para desfogar su energía, después de haber pasado varias horas sentados realizando tareas totalmente dirigidas.

Desde nuestro enfoque, además de darles la posibilidad de seguirse moviendo con propósito, el espacio externo debe ofrecerles la oportunidad de explorar, observar, descubrir la naturaleza y practicar nuevas destrezas motoras

A través de las actividades que hemos descrito, también pusieron en práctica diferentes tipos de inteligencia, creatividad y habilidades de comunicación, planeación y resolución necesarias en la vida cotidiana.

La naturaleza y el niño

Propiciar actividades al aire libre no es una idea exclusiva de Montessori. 

El año pasado se publicó una nota sobre la investigación de la Universidad de Hasselt en Bégica, que concluye que los niños que crecen en contacto con áreas verdes son más inteligentes (ya que su coeficiente intelectual aumenta algunos puntos en este entorno) y tienen menos problemas de comportamiento (como agresiones y falta de concentración) que quienes se desarrollan rodeados de concreto.

Alumnos buscando piedras para la construcción

Aunque no se ha identificado a qué se deben estos beneficios, es probable que sea porque los árboles bajan el nivel de estrés, brindan mayor oportunidad de jugar, fomentan el contacto social y un ambiente más silencioso. 

Catherine L Ecuyer también explica la importancia de la naturaleza en la educación en dos de sus libros: “Educar en el asombro” y “Educar en la realidad”.

Por otro lado, dentro del contexto de su trabajo con niños de primaria en Kodaikanal (India), Lena Wikamaratne cuenta lo siguiente en una entrevista:

Fui con la Dra. Montessori y le pregunté: ¿qué puedo hacer con los niños mayores? No tengo libros para ellos. Ella me contestó: tienes el mejor libro, el libro del mundo, que es el libro de la naturaleza.

Lena Wikamaratne

Adela Vizcaíno

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