Montessori y la Educación sin premios ni castigos

Montessori y la Educación sin premios ni castigos

En el libro La Mente Absorbente del niño, la Dra. Montessori expresa:

“La disciplina nacerá cuando el niño haya concentrado su atención sobre el objeto que lo atrae y el cuál le permite realizar una actividad útil.”

Maria Montessori

La Educación Montessori: ni premios ni castigos

Hace más de cien años, al comenzar su trabajo con niños, la Dra. Montessori observó que cuando ellos trabajaban guiados por su propia satisfacción, no necesitaban de ningún tipo de recompensa, premio, ni castigo. 

Cuando ella experimentó darles premios, como era costumbre en todas las escuelas, quedó sorprendida al observar que no eran apreciados en lo más mínimo por los niños, simplemente los ignoraban  y se interesaban en realizar las actividades que satisfacían sus propias necesidades e intereses. Concluyó que debían ser erradicados definitivamente de su metodología porque no instruyen ni funcionan, si acaso a corto plazo contienen o controlan ciertas conductas, pero a la larga son contraproducentes y causan problemas, ya que con el tiempo los niños se acostumbran y terminan exigiendo que les sea dada alguna recompensa para obedecer o cumplir con sus deberes, y cuando no la reciben aparece la inseguridad, frustración y enojo. 

Otra desventaja es que al paso de los años, surgirá un adulto cuya voluntad depende del reconocimiento y la búsqueda de una constante dirección externa perdiendo la capacidad de ser proactivo, tomar sus propias decisiones y dirigir su vida. 

Aunado a esto, los adultos que suelen premiar o recompensar a sus hijos, no muestran respeto a la dignidad del niño ni permiten el desarrollo de la voluntad, por lo que  debe someterse a la continua dirección del adulto y se crea una dependencia. Los premios y los castigos impiden el desarrollo espontáneo del niño, suprimen y ofenden la naturalidad de su esencia. 

Montessori concluyó que los castigos no corrigen ningún error, sino que, por el contrario, producen una reducción de la energía y del interés. Pues cuando a un niño se le castiga, además de humillarlo, se le hace sentir que está por debajo de los demás. 

¿Cómo lograr la corrección y la perfección en el niño?

Por medio de la experiencia y el trabajo constante; cuando el adulto le da la posibilidad de ejercitarse a voluntad durante un tiempo; cuando le hace ver que el error es parte de la realidad de la vida y que todos podemos equivocarnos y corregir. 

 Para adquirir todas estas capacidades, es necesario recorrer un largo camino de trabajo, de adquisición de disciplina, colaborando con los demás y no a través del castigo.

La Filosofía Montessori se basa en defender y hacer posible la naturalidad y la espontaneidad del niño, cuando se le deja libre en un ambiente preparado, donde se reconocen sus potencialidades, y en donde se siente seguro, se puede confirmar lo observado por la Dra. Montessori: que los niños son absolutamente indiferentes a los premios y a los castigos.

Rosaura Rodriguez Infante

Departamento Pedagógico- Casa de niños

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *